
Se viene encima el próximo año 2015 y aún no he escrito nada sobre el
viaje a pedales de este 2014, de
Baños de Molgas hasta Marbella en cinco días, sólo y sin asistencia.
Mil proyectos y sueños quitan mucho tiempo, pero
me pongo y os cuento cosas sobre esos 953 kilómetros de felicidad.
Suelo empezar mis entradas con un pensamiento o cosas que se me pasan
por la cabeza, esta entrada no va ser menos... ahí va: estando en el Unibike, feria
de la bicicleta en el Ifema de Madrid, charlando con responsables de stands,
comentaban lo habitual que era que alguien se acercara diciendo que "soy
fulanito de tal, compito o hago estas cosas y quiero saber que me puedes
dar". Por supuesto, al "fulanito" le daba igual la marca del
stand, el "no" lo tenía por delante y sólo tenía que volver a
tocar en el siguiente stand. ¡¡Frío me quedo yo y, también los responsables de los
stand!! Me enseñaron a dar, antes de recibir. Sigo en mi línea, intentado ser
un "buen escaparate" para algún interesado en exponer en él. En el
2015 volveré a tener un calendario muy activo, prometo tener un escaparate
limpio, honesto, bien expuesto y promocionado.
Bueno, voy con el viaje.
Ya había cruzado
España desde Irún y
Pola de Lena, para esta
tercera vez pensé en salir desde Galicia. Unas vacaciones gallegas me dieron la
oportunidad de plantear el viaje, saldría desde Baños de Molgas (Orense). Poco
más que planificar...una de las cosas buenas de este tipo de viaje sin
asistencia y en solitario es eso, sabiendo de donde salgo, donde tengo que
llegar, lo que me queda es preparar un poco la bici y poco más. Esta vez me
bajaría una buena amiga, una
Orbea Avant M30 totalmente de serie, a la que
acoplaría el portamantas de siempre, un par de alforjas y lo justo y necesario
para ser autosuficiente durante todo el viaje. Por poco que eches, al final
suelo
llevar unos diez kilos de material: ropa para la bici, ropa para ser uno
más, recambios y herramientas básicas, cámaras, cargadores y poco más.
Este viaje íbamos a aprovecharlo bastante, además de todo lo bueno que
te aporta por el hecho en si, volvería a hacer ver el trabajo que realiza la
Fundación Josep Carrerascontra la Leucemia y realizaríamos un experimento nutricional guiado por
nuestra
médico-nutricionista favorita, Rosa Sánchez. Os explico un poco, serían unos cinco días
de viaje, una media de diez horas de pedaleo diarias, así que buscaríamos
optimizar la alimentación en pos de mejorar el rendimiento de deportistas
en pruebas de larga distancia. Ejercí de "conejillo de indias",
trabajo nada fácil, buscamos el fallo y lo encontramos, doy fe que lo
encontramos.
Día 17 Agosto: debido una bonita despedida de mis amigos
gallegos, con Cesar al frente, inicio el viaje algo tarde y bastante mermado,
buen comer y buen beber tienen estos gallegos. Me despido de Baños de Molgas,
preciosas y curveantes carreteras para iniciar este viaje. No tengo claro si
pasar por Portugal o dejarla de lado, pero en una larga bajada coincido con un
par de ciclistas que me animan a atravesar el país vecino. Así que Verín sería
la última localidad española antes de entrar en tierras portuguesas. Entré con
dudas en tierras lusas, pero quedé gratamente sorprendido por sus carreteras,
paisajes y por el trato recibido, llegaron hasta detener un coche para
ofrecerme agua en una larga y calurosa subida. Este primer día terminaría en
Vila Nova de Foz Coa, unos 205 kilómetros donde pesaron el trasnochar y
una incipiente resaca.
Día 18 Agosto: me levanto genial, otro día precioso y a dar pedales.
Pienso que puedo llegar hoy hasta Cáceres, donde me esperan unos amigos, aunque
veo que es un poco ambicioso. Sigo disfrutando en tierras portuguesas, poco
tráfico, buenas vistas y mejor tiempo. Vuelvo a entrar en España por Fuentes de
Oñoro, me hago un pequeño lío, perdiendo bastante tiempo y empiezo a tener mis
dudas sobre llegar a Cáceres. Hoy me siento genial y de premio tengo una larga
bajada con impresionantes vistas, este descenso desde Puerto Perales no se me
olvidará fácilmente. La noche cae rápidamente y tengo que parar en Cañaveral,
para contabilizar hoy unos 224 kilómetros. Muy contento con la
alimentación, termino fuerte y con ganas. Hoy también empecé a realizarme unos
test básicos de orina, ja ja, tiene su gracia eso de testearte cada vez que
haces un pis. Alguna anécdota que contar en este largo viaje.
Día 19 Agosto: tercer día y me alegro un montón de recorrer estos
primeros kilómetros con la luz del día. El Embalse de José María Oriol parece
un auténtico mar, muy bonito. Pronto llego a Cáceres, quiero visitar a dos
amigos y este sería el único día que dejaría de pedalear al medidía. Una
cerveza, con su correspondiente tapa y una amena charla con
mi amigo Javier,
para terminar este paso por Cáceres en la peluquería del
amigo David, a quien
no le basta con recibirme y me regala un refrescante y bonito corte de pelo. Gracias
a los dos por este descanso Cacereño. Vuelvo a la carretera y compruebo la alta
temperatura que hace, pasando fácilmente de los 35 grados. No tengo remedio,
llevo unos 140
kilómetros en las piernas, me queda poco tiempo de luz
del día y dedico estos últimos kilómetros para hacer series largas y cortas,
como si de un entreno se tratara. Unos 184 kilómetros hoy,
hago noche en Zalamea de La Serena.
Día 20 Agosto: me levanto cansado, ¿para qué haría yo ayer tanta
serie? ja ja. Es temprano y el calor se hace notar, creo que el día se presenta
duro. La transición de Extremadura a Andalucía es suave, dejas pequeñas colinas y entras
en largas e interminables rectas. Hoy lo paso fatal, al mediodía la temperatura
pasa fácilmente de los 40 grados, el aire caliente y pocos sitios para comprar
agua. A veces lloró de alegría cuando pedaleo, pero hoy la causa de estas
lágrimas es lo mal que lo estoy pasando,
¡¡calor, mucho calor!!, los pies me
duelen una barbaridad, me desabrocho las zapatillas, la cabeza me estalla, durante
los últimos 40
kilómetros lloro intermitentemente, ¡¡por fin llego a
Osuna!!. Es el único fin de etapa que tenía previsto, un buen amigo, Paco y su
familia, viven allí, con ellos disfrutaré de un merecido refrigerio y de una
muy amena conversación. El día de hoy pasó de 200 kms. que se quedarán
grabados a fuego en mi cansado cuerpo.
Día 21 Agosto: último día, quiero disfrutar de este día. Unos 130 kilómetros me
separan del final de mi viaje. El calor de ayer me ha dejado mermado, siguen
doliéndome los pies y la cabeza, ¡¡ojalá!! no haga tanto calor hoy. Poco a poco
van pasando los kilómetros, los recuerdos de este viaje se amontonan. Empiezo a
recibir llamadas de mis amigos y familia, tienen ganas de verme y yo de verlos
a ellos. Una silueta, un fibroso ciclista, no puede ser otro, uno de esos
amigos que siempre está ahí, José
Manuel quiere acompañarme estos últimos kilómetros, todo un
detalle que agradezco. Unos kilómetros más adelante, se nos une Órfilo, quien
repite en esto de los recibimientos, se agradece su compañía. Entre charlas y
risas entramos en Marbella, tomamos dirección a Bike Station Marbella, donde un
grupo de leales, me recibe entre aplausos y abrazos. Sentado en la bici,
callado y dolorido, no veo el momento de quitarme las zapatillas. Hoy unos 140 kilómetros
marcados por este impresionante dolor de pies.
El aprovechar de este viaje aún no ha terminado, dejamos la
Orbea en
Bike Station Marbella con el fin de que la gente la vea en directo y compruebe
lo que pesa el invento y de camino aporte algo de comida para ayudar a algún
necesitado.
Más de 100 kilogramos de alimentos se consiguieron. Bonito detalle.
Llegaron entrevistas de radio
RTV Marbella,
Onda Cero (59´a 1:08´)..., televisión, reportajes
en periódicos
y
revistas, puede parecer cansado, pero no me cansaría de hablar sobre este
viaje. Vendrán más, distintos y diferentes, pero que igualmente me aportarán
mil cosas para llenar mi "zurrón personal" y para compartir con todos
vosotros.
Si tenéis facebook, podéis ver un pequeño reportaje de
fotos AQUÍ y,
también tenéis un vídeo del viaje en
Youtube y
Vimeo.
Próximo año....Cataluña a Marbella dando pedales. Y uno este viaje
a la iniciativa de "Yo y Mi Reto", seguro que conseguimos esos 1.000 euros y los donamos a quién se lo merezca.